Modelo de Atención Psicológica.
Una atención clínica con método, ética y fundamento científico.
Cada proceso terapéutico es único, pero el modo de trabajar sigue una estructura clara que permite avanzar con dirección, seguridad y sentido clínico.
Un modelo de atención psicológica con estructura y propósito.
Establecer un encuadre claro desde el inicio permite que el proceso terapéutico se desarrolle con confianza, límites definidos y objetivos realistas.
En Neuropción, la atención psicológica se concibe como un proceso clínico estructurado, orientado a la comprensión, el aprendizaje y la aplicación práctica de herramientas psicológicas.
No se trata exclusivamente de un espacio para hablar sin rumbo, sino de un proceso profesional con objetivos claros que requiere acompañamiento psicológico, en el que se evalúa, se planifica, se trabaja y se da seguimiento al bienestar psicológico de cada persona.
- Comprender la situación clínica de cada persona
- Definir objetivos terapéuticos realistas
- Diseñar un plan de tratamiento psicológico
- Evaluar avances de forma continua
- Dar seguimiento responsable al proceso
Cada una de estas etapas cumple una función clínica específica y se adapta a las necesidades del paciente, reconociendo que los procesos psicológicos no son idénticos ni lineales.
1. Evaluación inicial y diagnóstico clínico.
Comprender lo que ocurre es el primer paso para intervenir de forma adecuada y responsable.
El diagnóstico no es una etiqueta, sino una herramienta clínica que orienta el tratamiento.
El proceso terapéutico inicia con una evaluación clínica, cuyo objetivo es comprender de manera integral la situación del paciente.
Esta etapa permite reunir información relevante para orientar el trabajo terapéutico, considerando no solo los síntomas actuales, sino también el contexto personal, emocional y conductual de cada persona.
- Entrevista clínica estructurada
- Identificación de síntomas y antecedentes relevantes
- Exploración del contexto personal, emocional y conductual
- Aplicación de instrumentos psicológicos cuando es clínicamente pertinente
A partir de esta evaluación se establece una hipótesis diagnóstica que orienta el diseño del tratamiento psicológico.
El diagnóstico clínico es una herramienta psicológica dinámica. Se construye a partir de las vivencias del paciente, los síntomas que presenta, la información que comparte, el contexto en el que se realiza la evaluación y otros factores que influyen en su elaboración.
Por esta razón, el diagnóstico puede actualizarse con el tiempo conforme se amplía la comprensión clínica del caso. No constituye una etiqueta, sino una guía que permite identificar áreas de oportunidad y orientar de manera más precisa y responsable el proceso terapéutico.
2. Definición de objetivos terapéuticos.
La terapia avanza mejor cuando los objetivos son claros, compartidos y revisables.
Con base en la evaluación inicial, se definen objetivos terapéuticos claros, realistas y acordes a la situación del paciente.
Estos objetivos se establecen de forma colaborativa, considerando las necesidades, el ritmo y el contexto de cada persona, y pueden ajustarse conforme avanza el proceso terapéutico.
- Dar dirección y sentido al proceso terapéutico
- Facilitar la organización del trabajo clínico
- Evitar procesos indefinidos o poco claros
- Favorecer la comprensión del proceso por parte del paciente
Por ejemplo, un objetivo terapéutico puede ser disminuir la intensidad de la ansiedad en determinadas situaciones, fortalecer la autoestima o desarrollar estrategias más saludables para el manejo del estrés.
3. Diseño del plan de tratamiento psicológico.
Un plan de tratamiento da dirección al proceso sin perder flexibilidad ni sensibilidad clínica.
A partir del diagnóstico clínico y los objetivos terapéuticos definidos, se diseña un plan de tratamiento psicológico personalizado, acorde a las necesidades específicas de cada persona y al enfoque terapéutico más adecuado para su caso.
Este plan funciona como una guía de trabajo clara y flexible, que orienta el proceso terapéutico y puede ajustarse conforme avanza la terapia y se identifican nuevas necesidades clínicas.
El plan de tratamiento puede incluir, entre otros elementos:
- Psicoeducación, para comprender el problema y el proceso terapéutico
- Desarrollo de habilidades psicológicas, enfocadas en el manejo emocional, conductual y cognitivo
- Ejercicios y actividades entre sesiones, que fortalecen el trabajo realizado en consulta
Contar con un plan de tratamiento permite que la intervención sea coherente, progresiva y clínicamente fundamentada, evitando intervenciones improvisadas y asegurando un acompañamiento profesional con objetivos claros.
4. Seguimiento y evaluación del proceso terapéutico.
Evaluar el avance permite ajustar el proceso y favorecer un cierre terapéutico consciente y responsable.
A lo largo del proceso terapéutico se realiza un seguimiento continuo del progreso, evaluando de manera periódica los cambios observados, el cumplimiento de los objetivos terapéuticos y la efectividad de las intervenciones utilizadas.
Este seguimiento permite realizar ajustes clínicos oportunos al plan de tratamiento, asegurando que la intervención se mantenga alineada con las necesidades actuales de la persona y con su evolución emocional, cognitiva y conductual.
- Evaluación periódica del progreso
- Ajustes al plan de tratamiento cuando es necesario
- Preparación gradual para el cierre terapéutico
Cuando los objetivos terapéuticos han sido alcanzados, se trabaja de manera gradual el cierre del proceso terapéutico, fortaleciendo los recursos adquiridos y promoviendo la autonomía, con el fin de que la persona pueda mantener los avances logrados fuera del espacio terapéutico.
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